Finalmente . . . llegué

          Para empezar algo lo mejor es hacerlo por el principio, y ¿Cuál es ese principio? Bueno, digamos que todo empezó como la mayoría de las cosas que marcan una etapa de una vida, ya sea corta, larga o permanente, con un poco de melancolía y un viaje. En este caso, la etapa es corta, sólo tres meses, el viaje es mío, en avión, y la melancolía la propia de dejar tu vida a parte durante un tiempo. 

          Pues bien, el viaje digamos que para mi empezó en el momento en el que estoy en la cola para embarcar al avión. El inicio fue un poco movidito. Como siempre, te dicen media hora antes para embarcar, pero al final hasta los cinco minutos antes no empiezan . . .   Yo iba con Ryanair. Empezamos a andar y cuando por fin me toca entrar, me dice la chica:
"¡Sólo una bolsa!" 
. . .  la última vez que viajé con Ryanair el ordenador no contaba y se podía llevar a parte como bolso de mano. Lo malo es que la maleta llegaba a los 10 kilos permitidos sólo con el ordenador y su correspondiente mochila (más lo que ya pesaba la maleta en sí misma, claro . . .  ), por eso yo contaba con llevarlo a parte como la última vez. Afortunadamente, la maleta no iba llena y tenía aún espacio . . .  más o menos. Tuve que apartarme de la fila, abrir la maleta y empezar a recolocar las cosas para poder meter dentro la mochila del  ordenador. En fin, allí estoy yo, haciendo un tetris, a un lado de la cola, en el suelo, mientras la gente de la cola pasa y me mira, cuando veo que la mayoría lleva el bolso de mano con ellos, así que, saqué al menos mi bolso de mano. Me levanto y repite la agradable señorita:
“¡Sólo una bolsa!” 
. . .  peñazo de . . .  en fin, le digo y le señalo: 
“Allí va gente entrando con bolsos de mano al hombro”, yo en plan niña acusica repelente ya ves . . .  
Entonces, cuál es mi sorpresa, cuando de repente empieza a llamar a los demás que ya iban entrando para decirles que les había dicho que un solo bolso y que tenían que volver para meterlo en la maleta de cabina que llevaran (O.o. . . . . . . . . . .) . . .  me muero con la simpatía y la comprensión del amargamiento mal pagado. Una vez habiendo ganado el puesto a la chica anónima española más odiada del momento, me pongo otra vez, vuelta a abrir la maleta y a superar el nuevo nivel de tetris. Bueno, no sé cómo lo hice, pero entró todo y la maleta cerró perfectamente O.o. Yo creo que la . . .  mujer-simpática-que-solo-hace-su-trabajo se quedó tan alucinando de que hubiera metido todo, que no me hizo ni pesarla (sólo añadir que dentro pedí permiso y el bolso fue fuera de la maleta sin problemas durante todo el viaje). Fuera milagros oportunos, ya por fin entré en un avión sin plazas numeradas, aunque, por lo demás, era un avión más. Todos (ellas y ellos) suecos con sus mangas cortas y pantalones cortos a mi alrededor, altos, guapos, rubios, ojos claros, piel perfecta y blanco-rojiza del sol de . . .  marzo de Málaga y con los zapatos quitados y yo allí con mi abrigo de nieve y botas peludas por dentro, . . .  no muy alta, no tan guapa, morena, de la piel no hablo que ya está bien y hombre, ni se me pasó por la cabeza quitarme los zapatos. Bueno, esto era sólo para que se captara la sensación de diferencia que yo sentía, aunque luego, como todos (ellos y ellas . . . ) son muy amables y risueños, se te olvida ^^. Finalemente el avión empezó a arrancar y a acelerar cogiendo velocidad y, en ese momento tuve una sensación de realidad completa de esas que sólo se tienen de vez en cuando. Se para el tiempo y ves claramente algo que ya habías pensado antes pero que no se había presentado en tu mente de esa forma hasta ese momento. Algo que no entiendes hasta el momento en el que te das cuenta que lo entiendes, pensé: 

“me voy definitivamente por tres meses” . . .  

          El resto, comida cara, intento de venta de boletos para una lotería de un coche, turbulencias, azafatas amables (bueno menos una), baños pequeños, revistas de avión y aterrizaje sin aplauso, vamos lo común (exceptuando las azafatas amables ^^).
          Así que, pisé tierra, con un poco de sentimiento de pérdida y con un equipaje que pesaba en total más que yo y tenía un volumen que me superaba en tres veces o tal vez más. Temperatura de unos 5 ºC. Al salir me esperaba Martin H., mi futuro compañero de trabajo aquí en Suecia y al cual ya conozco desde hace tiempo. Me recibió con un “Bienvenida a Suecia” en español y le vi más alto aún de lo que le recordaba XD.  El día estaba curiosamente despejado. Me llevó a mi futura "casa" dónde ya me esperaba Carolina. Al llegar, Carolina estaba en mi apartamento ¡limpiando!... increíble, me estaba limpiando el apartamento T.T. Alucinante. Me había recogido la llave, me había comprado unas sábanas como le pedí, me había limpiado el apartamento, y me iba a preparar la cena T.T Un ángel de la guarda. La verdad es que entre Martin, Carolina y su madre me hicieron olvidar en un momento todo aquello de la melancolía pamplinosa del viaje. Cenamos, llamadas de ya estoy aquí, blabla y me volví a mi apartamento y mi “casa” para los próximos 3 meses. Medio deshice las maletas, más saludos por facebook y me fui reventada a la cama. Todo a medio hacer y con un confuso día siguiente por delante . . .  En mi mente la última imagen de mi casa antes de partir:




Se acabó el viaje. Finalmente . . .  llegué ^^.
(4 Abril 2011)

6 comentarios:

  1. No veas la azafata! Con tal d empeñarse en q tenía razón la tomó después cn los demás a los q no hacía caso .. muy fuerte..

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  2. Paty! ¡Haberte puesto la ropa que llevabas en el equipaje de mano encima! A Fernando en el viaje a amsterdam le pasó lo mismo (pero con el peso) y abrió la maleta y se empezó a poner capas y capas de ropa hasta que le dejaron pasar.
    ¡Qué chulo todo! Espero que te lo pases genial y que disfrutes mucho de estos tres meses, que a mi me va a dar mucha pena no encontrarte en semana santa por Huelva!

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  3. Hej a ambos! ^^
    Pues la verdad es que yo entiendo que la azafata cumplía con su trabajo aunque eso me fastidiara, fue un malentendimiento de las normas de viaje (o la no clara explicación de las mismas en ningún sitio en la web . . . ), pero lo del bolso de mano fue sólo cabezonería :P.
    Blo!! Yo también voy a echar de menos el no estar en Semana Santa :/..., paseos en bici con el solecito de primavera, primera visita a la playa, paseos con los enanos peludos, conversaciones largas... pero bueno vas a venir a verme ^^ y para entonces seré casi sueca y te podré enseñar muchísimas cosas de por aquí jeje. Por cierto, llevaba la bata del laboratorio y unas mudas unicamente en cuanto a ropa se refiere, pero habría estado bien haber sacado la bata del laboratorio, habérmela puesto allí en sus narices y haberme metido la ropa interior en los bolsillos... jajajaja me imagino mis pintas y ya me río. Me pregunto qué me habría dicho al verme hacer eso...

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  4. Patri, yo en tu caso me pondria la ropa y asi ya cabria td en la mochila eheh,claro la ropa interior la vestiria ehehheheeheheh

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  5. jajaja bueno es que yo me refiero a ropa interior extra y para vestirla necesitaba un cuarto de baño, pero bueno para el apaño encima de los pantalones no habrían estado mal... jajajaja no, casi prefiero lo de los bolsillos XD. A todo esto, y esa foto Vânia? Es de ahora? me gusta como queda ^^

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  6. claro que si, por encima de la otra ropa,lol
    esa foto es de hace algum tiempo con uno de los pañuelos que Venceslau me traía de Moçambique, se llama capulana:)

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